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El diagnóstico precoz de la sordera es ya una realidad en toda España PDF Imprimir E-mail



Con la aprobación del Programa de Detección Precoz de la Sordera en Cataluña y en Madrid se cierra el proceso de implantación del Programa en todas las CC.AA.

El Movimiento Asociativo de Familias de Personas Sordas-FIAPAS manifiesta su satisfacción ante la culminación de un proceso iniciado en 2003.

Se da un paso más en la eliminación de las desigualdades territoriales en cuanto a la atención  y el tratamiento de los niños y las niñas con sordera y sus familias.

 

Tras aprobarse en Cataluña, en el mes de febrero, el Protocolo para la detección precoz, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de la hipoacusia, y en la Comunidad de Madrid el pasado mes de mayo, la Orden 237/2010, por la que se dictan normas en relación a las pruebas de cribados para detección precoz de enfermedades y prevención de minusvalías en recién nacidos, entre las que se encuentran las pruebas de detección de la sordera, se logra la implantación de este tipo de programas en todas las Comunidades Autónomas.

Se cierra así el proceso de implantación del diagnóstico precoz de la sordera a nivel estatal, viéndose culminada una de las demandas históricas por la que venimos trabajando desde hace más de veinte años desde la Confederación Española de Familias de Personas Sordas-FIAPAS , impulsando distintas acciones con objeto de lograr el screening neonatal de la sordera, seguido del adecuado tratamiento logopédico y audioprotésico y la necesaria y especializada atención a las familias.

Sin duda, FIAPAS se siente satisfecha ante esta situación con la que se contribuye a eliminar definitivamente las desigualdades territoriales en cuanto a la atención y el tratamiento de los niños y las niñas con sordera y sus familias. Con independencia del lugar donde se nazca, las personas con sordera podrán acceder de forma precoz, más natural y con menos esfuerzo a la lengua oral y, en consecuencia, a todos los aprendizajes que de ella dependen (razonamiento lógico, lectura y escritura, procesos cognitivos superiores…), abriéndose ante ellas nuevas y mejores posibilidades de desarrollo.


En España, cinco de cada mil recién nacidos presenta una sordera de distinto grado, lo que supone que cada año alrededor de 2.500 nuevas familias se ven afectadas por la discapacidad auditiva de uno de sus hijos (el 95% de los niños sordos nacen de padres oyentes).

El 80% de las sorderas permanentes están presentes en el nacimiento y sólo en el 50% de los recién nacidos con sordera se identifican indicadores de riesgo.